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Con aroma a Pehuenes

Estamos en Marzo por lo que ya empezaron las clases de nuestros hijos y Buenos Aires ya está recontra super poblada como siempre. Me costó mucho despegar mi mente de las vacaciones (todos los años me pasa lo mismo). Pero por lo menos esta vez sentía que debía volver, no como otras que no lograba entender por qué no podíamos dejarlo todo y empezar una vida allá. Cuando digo allá,  hablo de la Patagonia. De Villa Pehuenia, de Quila Quina, de Traful…- Me di cuenta de ese cambio cuando una chica, que vivía en San Martín de los Andes, estaba horrorizada por que les habían cortado la luz sin previo aviso, de golpe, por algo así como dos horas, me preguntó por qué no nos quedábamos a vivir allá, después de que le contáramos que lo que le había pasado no era nada del otro mundo para nosotros. Esa vez, para sorpresa de mi marido, no lo miré con cara de “te dije! vivamos acá!!!”, por que me pareció que no era tan malo volver. Y eso es por que por más que hay algunas cosas que no son santas de mi devoción, tengo la dicha de poder hacerme siempre un hueco para hacer las cosas que realmente me gustan y de vivir cerca de mis hermanos, mis viejos, de mi abuela y de la escuela de mis hijos como para volver caminando con sus amigos. Eso hace que no importe tanto que mi casa no esté rodeada de la paz de las montañas, por que adentro sigue tan llena de amor y risas como siempre.

Volví si, pero llena de imágenes y sensaciones cordilleranas, que posiblemente se noten en mis trabajos.

Estuve nuevamente en la fiesta de cumpleaños de San Martín de los Andes, viendo el desfile de principio a fin y sacando cuanta foto podía.

 

 

 

Estar ahí y revivirlo con las mil fotos que saqué, me hizo dar unas ganas locas de repujar estaño sin parar, inspirada en los hermosos medallones que lucían los caballos y los gauchos en sus fajas. Tenía unos mates de calabaza que me había regalado mi hermana Dani el año pasado para que los interviniera, y esta fue la ocasión ideal.

 

Mi versión de medallón es más femenina que gauchezca, pero no podía no ponerle mi impronta.

Por mas que para muchos en Marzo ya sueñan con que sea Diciembre, esto recién comienza. Y tengo ganas de meterle mano a mis herramientas todo el tiempo que pueda y plasmar sueños, anhelos y alegrías. Esa es mi meta para este año, ocuparme más de las cosas que disfruto.

Y a los que no conocen San Martín de los Andes, intenten ir!

Ceci