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Abanderados del Entre Casa

A quién no le gusta viajar?  Supongo que a nadie. Pero salvo que puedas acomodar tu vida de una manera especial o seas azafata o comisario de abordo… es difícil vivir viajando. Ni hablar si tenés hijos en edad escolar.

Para la mayoría de nosotros, viajar es algo que se planea con mucho entusiasmo, por que nos desconecta de las obligaciones, nos ayuda a bajar un cambio y relajarnos, y nos regala muchas alegrías.

Aunque me gusta(n) mi(s) trabajo(s), termino cansada y con ganas de desenchufarme. No puedo esperar a que lleguen las vacaciones y acumular cansancios y a veces malas energías. Necesito un refugio diario. Un lugar donde desconectarme de las obligaciones, relajarme y disfrutar de mi familia. Ese lugar casi mágico, que alberga mil recuerdos, con algo de templo y espacio de retiro espiritual, y un poco de “sanatorio”… es mi casa. Por eso me gusta que sea acogedora, invite a compartir tiempo con la gente que quiero y me hace bien, y que me permita despegarme de ciertas preocupaciones y reencontrarme conmigo misma.

 

Compartiendo en la cocina + Merienda + Agenda + Figuritas + Chusmeando Mucho

Lo primero que hago antes de entrar a casa es limpiarme en el felpudo, con movimientos hacia atrás, para desechar cualquier carga negativa que pudiera estar arrastrando, y después si, una vez adentro… me saco los zapatos y disfruto de apoyar mis pies libres en el suelo. Qué sensación tan relajante, no? Mi marido y mis hijos hacen lo mismo. Algunos vamos más allá, y también nos cambiamos por ropa más cómoda, más de “Entre Casa”.

 

Hasta en el Taller hicimos un “Rincón de Entre Casa”, recontra usado por nuestros hijos cuando nos acompañan al trabajo

 

De hecho tengo un cajón para mi ropa “de entre casa”, es una ¿actividad? que disfruto mucho, así dure todo el día o sólo una hora (a veces trabajo hasta tarde). Me pongo cómoda y me tiro de cabeza al sillón! Si es temprano tomamos mates, si ya es para la hora de la cena… comemos en el sillón.

 

Tanto fanatismo por este modo de disfrutar la casa, nos hizo querer compartirlo con todos, y llevar la Bandera del Entre Casa con la frente bien alta y los pies descalzos (o empantuflados), para contagiar a esas pobres almas que no se desajustan la corbata hasta el último instante.

Vuela Colibrí te convoca para formar parte de este partido, si te gusta:

  • estar en tu casa, con tu música y aromas (un buen aromatizante ayuda mucho a relajarse);
  • compartir tiempo con tus hijos (en paz, nada de juegos que generen mucho grito!);
  • preparar cenas informales para tus amigos;
  • mirar películas desde el sillón, comiendo muuucho pochoclo

Qué decís? te sumás a nuestro grupo??

 

Amamos estar de entre casa!

Pongámonos cómodos, y disfrutemos de nuestra casa!!

 

Ceci.

Abanderada del Entre Casa