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Emprender, Amarse y animarse

Arrancando el mes con mucho amor para emprender

No, no me volví loca, ya se que estamos en marzo. Es que mis vacaciones comenzaron recién en febrero, así que para mi, el año arranca ahora. El laboral al menos. Y claro, en marzo también empiezan las clases y todo lo que ello implica… lista de materiales, uniformes, certificados médicos y la tan difícil adaptación a los horarios. Pero fuera de lo vertiginoso que puede ser volver al ruedo, no puedo parar de pensar en nuevos proyectos. Por que las vacaciones son lo mejor de los mundos, pero cuando uno trabaja de lo que realmente le gusta, vuelve a casa con mucha ansiedad emprendedora. Esa motivación y fuerza de voluntad no exisitirían sin amor. Por eso dedico este post al amor! Lluvia de corazones!!

El amor tiene distintas intensidades, distintas razones y distintas formas… pero nunca deja de ser un sentimiento con calidad generadora.  El odio destruye, el amor construye.

El amor opera en un círculo casi perfecto. Amamos y nos llenamos de energía para hacer crecer más y más ese amor q  nos va a dar más y más energía.

El amor nos llena, sin él estamos vacíos. Necesitamos amar. Amarnos a nosotros mismos,  a lo que hacemos, lo que elegimos, a otros como nosotros y a otros diferentes.

Cuando nos amamos a nosotros mismos,  nos perdonamos y cuidamos. Recién ahí podemos mirar con “ojos de amor” nuestro entorno.

Empecé a escribir este post en mis vacaciones, después de conocer a una mujer que al presentarse, me dijo que ella “tejía para afuera vestiditos de nenas”. Inevitablemente mi cabeza empezó a pensar en cómo uno se ve a si mismo y lo que hace, y cómo lo presenta al mundo. No está mal lo que ella me dijo por que el mensaje me llegó y lo entendí perfectamente, pero se que sonaría diferente a los oídos de posibles clientes si dijera “diseño indumentaría al crochet”, o “vendo ropa para nenas, que confecciono artesanalmente”.  Cuando no estamos convencidos de que lo que hacemos es bueno, o puede gustarle a los otros,o cuando nos llenamos de inseguridades ante la posibilidad de dar a conocer nuestra creatividad, estamos necesitando una inyección de amor propio, o bien poner más amor a lo que hacemos como para sentirnos orgullosos del producto final.

Después de tantas cosas que pensé a raíz de esa frase, me acordé de un texto de Bucay que leí hace más de quince años, pero lo tengo siempre muy presente. Habla del amor y su fuerza motivadora.

“Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos últimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.
Me cuentan que sus vidas trascurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.
Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro: “Depresión” y la infalible receta del antidepresivo de turno.
Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan antidepresivos; que lo que realmente necesitan ES UN AMANTE.
Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto. Están las que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica! Y también están las que se escandalizan y no vuelven nunca más.
A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición: Amante es “lo que amas”. Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.
A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio o en el obsesivo placer de un hobby.
En fin, es “alguien” o “algo” que nos pone de “novio con la vida” y nos aparta del triste destino de durar.
Y,  ¿qué es durar? – Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia.
Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.
Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, se tú también un amante y un protagonista… de la vida.
Piensa que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie. Lo trágico es no animarse a vivir, mientras tanto y sin dudar, búscate un amante…
La psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental:
“Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida”.” 
© Texto de Jorge Bucay
A todos los que se sientan desmotivados, los invito a amarse, a enamorarse, a buscarse un amante, o re-enamorarse de un viejo amor.
Mis motores propulsores de la vida son mi marido y mis hijos. Pero también estoy enamorada de mi “Vuela Colibrí” y este año se suma a este proyecto mi mayor amigo, mi compañero, confidente… el padre de mis hijos, al que volvería a elegir una y mil veces para recorrer mis caminos. Por eso estoy tan feliz de empezar un nuevo año laboral.

Espero que puedan “gustar” de lo que hacen. Y si están muy disconformes, puedan replantearse un cambio.
Hay que animarse, pero antes amarse y perdonarse –Ho’oponopono-.
Pero antes de despedirme, les comparto un video que me regaló Chiqui, mi marido, cuando estábamos de vacaciones. Siempre visita la misma planta, y esta vez pudimos traernos su imagen de recuerdo.
Buen comienzo de año!
Ceci.
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